“Querido Hijo, deseo que siempre recuerdes lo amado que eres.”

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Querido Hijo, deseo que siempre recuerdes lo AMADO que eres.

Deseo que recuerdes todos los besos, todos los abrazos, todas las risas, todas las caricias, todos los juegos, todas las miradas de amor que cruzamos contigo a diario.

Deseo fervientemente que atesores en tu corazón el Amor que tu padre y yo sentimos por ti y que recuerdes siempre que ERES NUESTRO MAYOR TESORO.

Sé que sólo nos entenderás y comprenderás cuando seas padre, cuando un pequeñito o pequeñita llegue a tu Vida, como llegaste tú a la nuestra, y ocupe en tu corazón ese lugar preponderante que sólo los hijos ocupan en el corazón de sus padres. Ese día nos comprenderás.

Deseo que nuestro Amor te acompañe siempre, que sea tu leal compañía en el camino de la vida, tu apoyo y tu fuerza en los momentos difíciles y la sutil alegría de tu alma en los momentos de calma.

Deseo que sientas y experimentes el Amor, que ames y seas amado.

Y el Amor viva siempre en tu corazón.

Te Amamos,

Papá y Mamá.

 

LA CONFIANZA PLENA · Lo que nuestros Hijos aprenden de nuestros Cuidados y de nuestro Amor.

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La idea para este escrito la tenía desde hace tiempo. De hecho, desde que mi hijo era un bebé de pocos meses, pero la había reservado en uno de mis compartimentos mentales para escribirla algún día.

¿Cuál fue el detonante, un par de años después, aparte de disponer del espacio en mi agenda de madre, esposa y profesional, para finalmente sentarme y escribir sobre esta idea?

Pues, enterarme de tristes sucesos de la vida que ocurren más cerca de lo que nosotros pensamos: acerca de niños que no reciben atención del padre o de la madre o de ambos. Sobre madres que prefieren colocar su relación efímera con un hombre por encima de la relación y de la responsabilidad hacia sus hijos (ni siquiera hablemos de amor) y sobre padres ausentes que no son referentes de ningún tipo en la vida de esos hijos.

Al escuchar esas historias se despliega ante mis ojos un paisaje nublado y gris habitado por seres de almas heridas. Esas heridas infligidas en la infancia son las más profundas, las más dolorosas y las que se llevan a cuestas la mayor parte de la vida.  Con el tiempo quizá cicatricen. Pero es seguro que esos individuos tendrán que dedicar años de introspección, autodeterminación, fuerza de voluntad e inclusive muchas horas de terapias para reconocer esas heridas, aceptarlas y, con suerte, sanarlas… si así lo desean.

En este contexto de seres de almas heridas, de dolor y de víctimas… ¿por qué hablo de Confianza Plena?

¿Cómo surgió el concepto de ‘Confianza Plena’?

Este concepto surgió en mi mente un día que estaba con mi bebé quien tendría aproximadamente 6 meses de edad. Recuerdo que lo había acostado en la cama. Recién lo había bañado, lo había secado, le había puesto su loción y empezaba a vestirlo con la ropa que le había escogido para ese momento. Ropa que también había comprado para él.  En ese momento, lo vi tan frágil e indefenso y yo sabía que si no preparaba su baño, lo bañaba, lo vestía, lo alimentaba, él no tenía opción de hacerlo por su cuenta.

Por supuesto, esto es una condición natural de los seres humanos. Todos sabemos que los recién nacidos no son capaces de valerse por sí mismos, pero en ese instante comprendí y experimenté a un nivel muy profundo la magnitud de su indefensión, de su extrema vulnerabilidad y de su absoluta dependencia de mí. Y, a la vez, se renovó en mi consciencia la suprema importancia y la crucial responsabilidad de mi rol como madre.

Lo cierto es que nuestros hijos durante esa etapa de absoluta dependencia siendo bebés, en las subsecuentes etapas cuando son niños pequeños y por un período importante de sus vidas son dependientes en mayor o menor medida de nosotros, sus padres, exponiéndonos al concepto que he denominado ‘La Confianza Plena’.

Desde mi punto de vista, ellos sólo empiezan a confiar conscientemente en nosotros con el transcurrir del tiempo, cuando empiezan a reconocernos como sus padres o, de una manera más realista, como sus cuidadores principales. Luego, nos reconocerán como sus padres y comprenderán el significado y la importancia de nuestra relación con ellos.

Pero antes de ese confiar consciente, existe un confiar inconsciente, automático: ellos DEBEN confiar en nosotros porque de otra forma no podrían sobrevivir. No tienen alternativa.

Por lo que es evidente que al satisfacer las necesidades de nuestros hijos les estamos enseñando a CONFIAR. Y no sólo a confiar a secas sino a CONFIAR PLENAMENTE.

A medida que crecen, los cuidados que les ofrecemos, el tiempo que les dedicamos y el amor que reciben de nuestra parte siembra en ellos la semilla de la confianza. Les otorga la certeza de que existen seres en los cuales pueden confiar, seres que los cuidan, los protegen y los aman. Posteriormente, esa confianza se transformará en el respaldo y la seguridad que les permitirá y los animará a explorar el mundo.

¿Y las Almas Heridas?

Probablemente, esto que menciono no sea una cuestión que ocupe nuestros pensamientos frecuentemente porque lo natural al convertirnos en madres y padres es hacernos cargo de nuestros hijos: los cuidamos, los protegemos y los atendemos amorosamente.  Al menos, eso es lo que decido creer que hacen la mayoría de los padres y madres del mundo, pero… ¿y cuando ocurre lo contrario? ¿Qué ocurre cuando aquellos que estaban supuestos a amarte, cuidarte y protegerte no honraron esa confianza y no cumplieron con su deber de padres?

En pocas palabras, cuando los adultos supuestos a cuidarte y amarte, no lo hicieron, bajo esas condiciones ¿qué pasa con esos niños? ¿Son capaces de confiar nuevamente?

Cuando reflexiono sobre el tema, aparte de sentir una profunda tristeza, comprendo a esos individuos cuya confianza en aquellos que estaban supuestos y obligados a cuidarlos responsablemente  se ha visto destrozada, una confianza que no ha sido honrada y no se ha concretado.

Desde esa experiencia ¿cómo puedes confiar en otras personas? Si tus referentes fundamentales han sido los primeros en traicionar tus expectativas de confianza, llevando al traste tu seguridad y ese derecho y deseo de sentirte protegido durante la etapa más vulnerable de tu vida.

Por tanto, bajo ninguna circunstancia es aceptable cuando en esa tierna etapa de la vida esa confianza es traicionada provocando que se desfigure, se quiebre y se haga añicos. De esta manera, arriesgando el adecuado desarrollo de una vida.

Me entristezco cuando leo o escucho sobre padres y madres que no cuidan o se desentienden de sus hijos y sin hablar de aquellos que son abandonados, maltratados o abusados.

¿Es posible la sanación?

Se requiere de mucho tiempo, de ACCIONES más que de pensamientos, y de grandes dosis de AMOR para restaurar esa confianza malherida o destruida.

No entraré por los derroteros de las circunstancias de esos padres y madres las cuales provocaron que actúen de esa forma con sus hijos. En la mayoría de las veces ellos tampoco fueron amados o no recibieron el cuidado que esperaban de sus padres.

Creo que aprendemos a ser padres por nuestros padres. Las lecciones esenciales y los cimientos de nuestra paternidad/maternidad provienen de lo que hemos experimentado como hijos y gracias al ejemplo que nuestros padres nos han brindado, por ende, si tus padres no han sido responsables o amorosos contigo, quizá tú no lo seas o te cueste hacerlo con los tuyos.

Claro, siempre he sido de la idea de que las circunstancias pasadas no son una condena para el resto de tu vida. Muchos hombres y mujeres superaron esas situaciones dolorosas o traumáticas, convirtieron esas circunstancias en aquello que no deseaban replicar en sus vidas, decidieron que con sus hijos sería diferente y son excelentes padres y madres. Y también puede ocurrir lo contrario. Hay de todo en nuestro mundo.

Lo que los Cuidados y el Amor Enseñan

La CONFIANZA PLENA es lo que nuestros hijos aprenden gracias a nuestros cuidados.  Es una derivación natural de nuestro amor de padres. Ellos CONFÍAN PLENAMENTE en nosotros y como padres nos corresponde, y considero que es nuestro deber primordial, honrar esa confianza que la vida nos ha obsequiado con la presencia de nuestros hijos.

Sé que las almas heridas existen y habitan en este mundo. También sé que existen almas que han experimentado el amor desde su nacimiento e incluso desde su concepción.

Procuremos que esas almas heridas encuentren su sanación y dotemos al mundo de seres humanos con almas provistas de cuidados y de AMOR.

Es el mejor punto de partida que le podemos obsequiar a nuestros hijos.

 

¡Gracias por leerme!

Abrazos,

Madrevivencias - Firma 2018 - Post


 

¿Qué opinas de mi reflexión? ¿Es posible sanar las heridas del alma? ¿Nuestros cuidados y nuestro amor les enseñan a nuestros hijos a confiar en los demás y en la vida?

Como siempre, estaré ENCANTADA de saber de tí y recibir tus comentarios.

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SER MADRE NO ES FÁCIL · Situaciones Difíciles, Expectativas y Realidades de mi Maternidad

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¡Hola, bienvenida a mi blog! Aprovecho la oportunidad para darte las gracias y transmitirte lo mucho que valoro que dediques un espacio de tu tiempo a leer mis vivencias.

En esta ocasión, escribo sobre un tema que me parece nos es común a todas las madres siendo algo que seguramente todas hemos experimentado y que, en algún momento de nuestro día a día, hemos pensado: ser madres no es fácil.

Pues sí, resulta ser que un buen día nos convertimos en madres y nuestra vida cambia por completo. Una abrupta e intensa mezcolanza de pensamientos y sentimientos se apoderan de nosotras como una rotunda confirmación de los efectos que este acontecimiento ocasiona en nuestras vidas.

Aparte del volcán emocional que se encuentra desarrollándose en nuestro interior, ese nuevo mundo de la maternidad que empezamos a vivenciar es el origen de múltiples y novedosas experiencias. Probablemente, creíamos estar preparadas para enfrentar muchas de esas experiencias y es posible que para algunas estuviésemos parcialmente preparadas.

Lo cierto es que una cosa es la teoría y otra la práctica, y seguramente para ciertas situaciones no nos encontrábamos tan preparadas o listas cómo pensábamos.

Y tarde o temprano varias de las ideas preconcebidas que albergábamos sobre la maternidad se difuminan en el lienzo de la realidad.

Puede ser que la aplicación de estas ideas no resultase tan fácil como pensábamos o no se llevan a cabo acorde a nuestras más altas expectativas. Entonces, llega el momento en el cual sentimos la necesidad de replantearnos esas ideas y decidir si seguimos un nuevo rumbo en nuestro camino como madres.

Todo lo anterior aunado a las exigencias propias de la maternidad (la atención total a nuestro bebé, las escasas horas de sueño, los múltiples temas por decidir, entre otros) es lo que en un momento dado nos hace darnos cuenta que SER MADRES NO ES FÁCIL.

Desde mi vivencia de madre reciente de un pequeño niño de 3 años, en este post comparto con ustedes 8 situaciones gracias a las cuales me di cuenta que ser mamá no es fácil.

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“Mamá, somos un Equipo” · Los obsequios de la maternidad surgen en momentos inesperados

Madrevivencias - Mamá somos un equipo

Este es un relato de cómo los obsequios de la maternidad

surgen en los momentos más inesperados.


El inicio de mi 2018 ha sido particularmente intenso.  Formado por una serie de eventos que dado lo corto del año puedo listar perfectamente en orden cronológico:

Todo esto ocurrió en las dos primeras semanas del año.

Una muestra concentrada de lo que es la vida: un cóctel de emociones, de sentimientos y de pruebas de las cuales aprender.


En este post les relataré lo relacionado con mi accidente doméstico.

Lo que quiero destacar del suceso, y deseo compartir con ustedes, es la actitud de mi hijo de 3 años durante el incidente. Un muy significativo momento para nuestra familia.

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Una Promesa Cumplida

Una Promesa Cumplida

Una Promesa Cumplida.

 

Cada Niño que Nace

es una Promesa Cumplida por la Vida.

Honremos el Cumplimiento de Esa Promesa,

Educándolo, Protegiéndolo y Amándolo.

-Madrevivencias

 

Abrazos,

Madrevivencias - Firma - Post

Soy Madre, por Primera Vez

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Soy Madre.

Por Primera Vez.

De un Hermoso Pequeñito.

El Sol que ilumina mi Vida diariamente.

La Razón de Ser de este Blog.

 

Para mí, experimentar y vivir la Maternidad ha sido de una intensidad inesperada.  Definitivamente, sólo entiendes todo lo que comprende la Maternidad cuando la vives, cuando te conviertes en Madre.

Creo que a todas las Madres nos sucede, de una manera diferente, en circunstancias diferentes, en ambientes diferentes, tan diferentes como cada uno de esos pequeños seres que llegan a nuestra vida y la cambian para siempre.

Lo cierto es que nos sucede y es, seguramente y sin lugar a dudas (para mí lo es), el Evento que establece un cambio total en nuestras vidas.  Existieron y existirán otros momentos de cambios importantes en nuestras Vidas, pero convertirse en Madre se encuentra en una categoría totalmente aparte.

En este blog escribiré acerca de mis experiencias, reflexiones y pensamientos sobre ser Madre y Vivir la Maternidad.

Ser Madre con todas sus consecuencias, con sus momentos de duda, de miedo y de ansiedad y, por supuesto, con sus momentos felices, con las sonrisas y las alegrías, pero, por sobre todo, con el orgullo de los logros obtenidos en cada etapa de nuestra Maternidad y de nuestros pequeñitos.  Sus logros son nuestros logros.

Soy Madre y me siento orgullosa de serlo.

Abrazos,

Madrevivencias - Firma 2018 - Post