¿Eres una madre primeriza a los 40? ¿Te gustaría compartir tu historia?

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¡Hola!

Saludos a todas mis queridas colegas en este camino de la maternidad.

Hoy quiero compartir con ustedes mi proyecto: Madres a los 40: Vivencias Compartidas.

Finalmente, me he decidido a lanzar este proyecto que ronda en mi mente desde hace mucho tiempo, el cual ocupa un lugar especial en mi corazón. 

Ocupa un lugar especial en mi corazón porque yo me convertí en madre en el umbral de mis 40 años, lo cual, aunado a otras circunstancias, se ha convertido en un tema muy especial para mí.  Puedes conocer mi historia leyendo mi post Soy una Mamá a los 40 · El Inicio de mi Recorrido en el Camino de la Maternidad

En ese sentido, siempre me ha interesado conocer las historias de otras madres en circunstancias similares a las mías, porque considero que poseemos puntos en común que nos pueden ayudar a comprendernos, animarnos y apoyarnos en este camino de ser madres.

Brevemente, te explico en qué consiste “Madres a los 40: Vivencias Compartidas”.

Mi proyecto está dirigido a aquellas madres que, al igual que yo, se han convertido en madres por primera vez a partir de los 40 años y les gustaría compartir sus historias y vivencias como mamás primerizas a esta mítica edad.

Consistirá en una serie de entrevistas que publicaré cada cierto tiempo en mi blog con las historias y las vivencias de aquellas de ustedes que deseen participar, y a las cuales les agradezco desde este momento por su interés y por el tiempo que dedicarán a compartirlas.

Si estás interesada en participar, escríbeme a madrevivencias@gmail.com o indícame en los comentarios tu correo electrónico y estaré encantada de ampliarte.

¿De dónde surgió esta idea?

Con certeza absoluta, todas las madres tenemos muchas historias que contar, pero cada estilo y tipo de madre comparte experiencias particulares a su grupo: las madres jóvenes comparten sus propias experiencias, las madres solteras, las madres divorciadas, entre otras, es decir, que existe un sinfín de circunstancias que hacen que cada madre posea puntos en común con otras madres que se encuentran en situaciones similares.

Estoy convencida que aquellas que nos hemos convertido en madres por primera vez a los 40 años compartimos muchos temas en común, por ende, a partir de esas vivencias similares, nos enfrentamos a retos parecidos, poseemos fortalezas y enfrentamos desafíos similares, y nos acechan múltiples cuestionamientos acerca de la maternidad derivados (e influenciados) en gran parte por nuestra edad.

Lo que espero lograr…

Con este proyecto, espero aportar mi grano de arena a la comprensión de este grupo de madres, que cada vez somos más y, que por la particularidad propia de nuestra edad, tenemos mucho que contar, a la vez, del deseo de sentirnos apoyadas y comprendidas.


Si deseas participar y compartir tu historia conmigo, me encantaría conocerte y disfrutar de la oportunidad de colaborar juntas en este proyecto.

Ya sabes… escríbeme a madrevivencias@gmail.com.

 

¡Porque ser madres a los 40

es la revolución de nuestras vidas!

 

Abrazos,

Madrevivencias - Firma 2018 - Post

¡Es Oficial, mi Pequeñito me dice “Mamá”!

 

¡Es Oficial, Mi Pequeñito me dice Mamá!

Mi Pequeñito me dice Mamá

¡Es oficial, Mi pequeñito me dice “Mamá”!

Hacía un tiempo que era capaz de pronunciarlo y aleatoriamente lo decía “mmma-mmma“, alargando las emes y no necesariamente dirigiéndose a mí, por eso yo pensaba “sí, ya dice Mamá, pero es algo así como silvestre, al azar“.  Ahora entiendo que en realidad estaba en proceso de práctica.

Justo después de cumplir el año y medio puedo decir con seguridad, con certeza, comprobado y verificado que mi pequeñito me llama, mi pequeñito me dice “Ma-Ma” sin acento, “Ma-Ma” suavecito, dulce, con un cantadito entre “Ma” y “Ma“. Sólo puedo expresar que es lo más dulce que he escuchado en mi vida… The Sweetest Thing!

En la mañana, cuando se despierta, se pone de pie en su cuna y me mira. Yo me hago la dormida, con la ingenua esperanza de que él vuelva a dormirse, pero sé exactamente lo que está pasando porque conozco todos sus movimientos y, entonces, me dice “Ma-Ma“.  En ese momento me rindo, abro los ojos y lo veo, de pie, sonriendo
y saludándome con la manito: un hola mudo. A estas alturas ya estoy derretida de amor materno y lo saco de la cuna, lo llevo a la cama y allí nos quedamos un buen rato terminando de despertarnos.

El suave, dulce y musical “Ma-Ma” me acompaña todo el día, varias veces, como una re-afirmación continua de cercanía, de seguridad, de complicidad, de comprobar que puede comunicarse y es comprendido.  Mi leoncito y su “Ma-Ma“.

¡Es oficial, mi pequeñito me dice “Mamá”!

Abrazos,

Madrevivencias - Firma 2018 - Post