La Historia de mi Parto en Casa y del Nacimiento de mi Hijo (Segunda Parte): La Labor de Parto, Sensaciones y Sentimientos.

 

Madrevivencias-Historia-Parto-En-Casa-Nacimiento-Hijo-Labor-de-Parto

Hola,

Recibe una grata bienvenida a mi blog y mis más sinceras gracias por dedicar parte de tu valioso tiempo a leer mis historias. Es un gesto que aprecio enormemente.

Este post es la segunda parte de la Historia de mi Parto en Casa y del Nacimiento de mi Hijo. Si aún no has leído la primera parte, te invito a hacerlo aquí: La Historia de mi Parto en Casa y del Nacimiento de mi Hijo (Primera Parte): La Decisión.

En esta segunda parte te contaré como experimenté mi labor de parto y describiré la miríada de sensaciones y sentimientos que me acompañaron durante todo el proceso.

¡Empecemos!


 

EL PARTO EXPERIMENTADO DESDE DOS DIMENSIONES 

Mi Parto lo experimenté desde dos dimensiones:

  • Desde la Dimensión Física, durante todo el proceso de la labor de parto, contundente y rotundamente en todo mi cuerpo teniendo como epicentro un útero listo y dispuesto a entregar una vida.
  • Desde la Dimensión Sutil, esa otra dimensión, la no física, aquella en la que se sitúan nuestras emociones y sentimientos, marcada por simbolismos y pletórica de significados.

LA DIMENSIÓN FÍSICA: La Labor de Parto. 

Inicia como una suave llovizna,

Y culmina en una fuerte tempestad.

Para explicar las etapas de la labor de parto utilizaré como referencia la descripción que hace de las mismas Ina May Gaskin en su libro ‘Ina May’s Guide to Childbirth’ (‘Guía para el Parto de Ina May’), al que he hecho referencia en mi post anterior.

Así define Ina May las etapas de la labor de parto:

  • Primera Etapa: aquella en la cual el cuello del útero se dilata.
  • Segunda Etapa: una vez que el cuello del útero se ha dilatado completamente, una combinación de contracciones uterinas y la presión de los músculos abdominales empujan al bebé fuera del cuerpo de la madre. Esta fase dura hasta que nace el bebé.
  • Tercera Etapa: la que ocurre desde el nacimiento del bebé hasta la expulsión de la placenta.
  • Cuarta Etapa: el posparto.

Te contaré como viví la primera, segunda y tercera etapa de la labor. El posparto merece ser contado en una nota aparte.

La Labor de Parto: Primera Etapa. 

Mi proceso de parto inició su primera etapa en un soleado sábado de enero a mis 41 semanas de embarazo.

Esa mañana al despertarme sentí unos cólicos leves, los identifiqué como contracciones, se lo comenté a mi esposo e ingenuamente ambos creímos que “ese” era el día, y que seguramente en la noche tendríamos a nuestro bebé en brazos. No sucedió así. Ese sólo fue el tímido inicio de un proceso que culminó tres días después.

Durante esos tres días, cada día que pasaba, cada hora transcurrida, la evidente cercanía al momento culminante del parto se relacionaba directamente con el incremento en la intensidad de las contracciones.

El intervalo de tiempo entre cada contracción disminuía, el dolor se acrecentaba día a día y su intensidad se acentuaba durante la noche.

Esos días transcurrieron de forma similar. Durante el día realizaba mis labores cotidianas en casa. Recuerdo que hasta llegué a prepararme mis comidas. Lo hacía sentada ya que al final de mi embarazo me cansaba estar de pie por mucho tiempo (como nos pasa a todas) por lo que usaba una silla alta para sentarme en la cocina. Así que mi día transcurría medianamente “normal” acompañada de las contracciones que cada vez eran más intensas.

En las noches todo cambiaba. La naturaleza tiene esta increíble manera de marcar esa abismal diferencia entre los ciclos del día y de la noche.  Después de las 6 de la tarde, las contracciones surgían con mayor intensidad, se me dificultaba dormir y realmente descansaba muy poco.

Durante esos días de contracciones en constante aumento tuve la oportunidad de probar varias maneras de sobrellevarlas: silenciosamente, no tan silenciosamente, estrujando fuertemente algo (las sábanas, las manos de mi esposo, ALGO). La verdad es que en esos momentos todo vale.

Lo que funcionó para mí fue adecuar el ritmo de mi respiración al ritmo de las contracciones. Es parecido a lo que sucede cuando entras a la playa y esperas a la ola para luego surfearla.  Sabes que se acerca la próxima contracción (la ola), te preparas con una inspiración profunda y luego cambias a respiraciones más cortas, es como si “navegaras” al compás del dolor. A veces vas por delante, a veces vas detrás y otras veces alcanzas el mismo ritmo.

Otra particularidad de esos momentos de contracciones es que no quería que nadie me tocara ni hablara. Mientras experimentaba la contracción no soportaba el tacto de otra persona y tampoco deseaba que me hablaran. Creo que es el reflejo de la concentración y de la profunda conexión con nuestro interior que requerimos las madres durante esta intensa experiencia.

En definitiva, me encontraba experimentando en toda su magnitud esa primera fase de la labor de parto: contracciones en aumento día a día, más intensas durante la noche, ensayando cómo sobrellevarlas, preguntándome cuánto tiempo duraría la labor… cuando llegó el lunes en la noche.

La Labor de Parto: Segunda Etapa. 

Finalmente, el lunes, a las 11 de la noche para ser más precisa, inició oficialmente la segunda fase de mi labor de parto. Todo lo vivido en los días previos no se comparaba con esta experiencia.

La primera fase de la labor se convirtió en un ínfimo punto de un remoto y olvidado pasado comparado con la abrumadora, intensa y frenética labor de parto en su segunda fase.

Ese lunes en la noche empecé a sentir fuertes deseos de estar sentada y a sentirme muy inquieta. Hasta la bata que llevaba puesta empezó a incomodarme. Creo que en el momento que dije: “¡No soporto más esta bata!” y me la quité, allí inició verdaderamente mi labor de parto.

Es como si mi cuerpo hubiese dicho: “Bien, ya nos liberamos de todo lo superfluo, ahora sólo somos nosotros: ese bebé, tú y yo, nos vamos a enfrentar a esto y vamos a salir victoriosos, te lo prometo, me has demostrado que tienes las agallas y la fortaleza para hacerlo así que continuemos…”.

Y desde ese momento en adelante, por supuesto, no hubo marcha atrás.

Las contracciones empezaron a incrementarse a una velocidad vertiginosa.  En el momento culminante de la noche, las contracciones duraban un minuto y medio con un minuto y medio de “descanso” entre ellas (para mí, realmente el “descanso” es un período de estar a la expectativa de cuándo va a iniciar la próxima contracción).

Casi 6 horas después de este ritmo frenético de contracciones, de las 11 de la noche a las 4 de la madrugada, de las cuales la primera mitad las sobrellevé sentada y la segunda mitad estuve de pie, tomada de las manos de mi esposo, sentí literalmente que mi cuerpo se abrió y en ese momento vimos el primer asomo de la cabeza de nuestro hijo. EL NACIMIENTO ERA INMINENTE.

Había llegado el momento de entrar a la piscina de parto. Generalmente, no se entra a la piscina tan temprano durante la labor porque esto puede ralentizarla. El agua tibia, como efectivamente comprobé, provoca un efecto de relajación y las contracciones se pausan por unos minutos.

Por ese motivo, cuando entré a la piscina me sentí muy relajada y aliviada por un corto período de tiempo hasta que las contracciones se activaron nuevamente.

Lo importante es que mi bebé se encontraba bien, realizando perfectamente su proceso de salida del útero materno hacia el mundo. Estuve una hora más en la piscina, experimentando las contracciones, mientras el bebé se acercaba cada vez más a su destino final.

Llegó el momento de darle el último empujón, llegó el momento de pujar. Agotada por todas esas horas de intensa labor de parto, con la mente fija en el final que se acercaba, pujé. Salió la cabeza y luego ese giro épico que realiza la criatura como punto final de su tránsito dentro de la frontera materna. Es el giro épico que marca el inicio de su nueva vida.

Sentí a mi hijo realizar el giro, fuerte, con buen tono muscular. Curiosamente, sentir ese movimiento me provocó reír.  Probablemente, esa risa es la expresión de la felicidad presagiando el final de una etapa y el inicio de la siguiente. Debo decir que en este punto las contracciones habían desaparecido por completo.

Luego, la indecisión que precedía a la emoción del primer encuentro, el bebé estaba fuera, sumergido en la piscina. Recuerdo perfectamente escuchar la voz del doctor, fuerte, decidida y con autoridad, diciéndome “¡Sácalo, es tuyo!”.

Pasaron milésimas de segundos, lo tomé por los brazos y lo alcé, y allí estaba, su nariz ancha, sus cabellos oscuros, sus ojos cerrados… por primera vez veía el rostro de aquel que se convertiría en el amor de mi vida.

La Labor de Parto: Tercera Etapa. 

Luego de sacarlo de la piscina, lo coloqué inmediatamente sobre mi pecho. Él lloraba, yo lo veía extasiada. Ese era mi bebé. “Bienvenido, hijo” le susurré delicadamente.

Si las madres pudiésemos escribir y describir todos los pensamientos que pasan por nuestra mente en esos momentos.

Yo me sentía extasiada, en una nube, en la cima del mundo.  Después de lo que había experimentado, me sentía capaz de todo.

Físicamente, recién había vivido la experiencia más exigente de mi vida y emocionalmente veía y sostenía en mis brazos a mi hijo, a mi pequeñito, a ese ser a quién tanto había deseado y esperado.

Estuvimos casi una hora en la piscina, él sobre mi pecho, esperando a iniciar el primer agarre para amamantar. Instintivamente, se fue acercando y empezamos a compartir nuestro primer aprendizaje juntos: el proceso de amamantar.

Casi 40 minutos después del nacimiento, se realizó el corte del cordón umbilical y posteriormente la expulsión de la placenta.

Todo resultó bien. Siempre estuve confiada en que así sería.

LA DIMENSIÓN SUTIL: Sensaciones y Sentimientos.

La experiencia de mi parto y el nacimiento de mi hijo me permitieron ser partícipe y testigo de la manifestación sagrada de la fuerza de la vida: impetuosa, incontenible, imparable.

Cuando estás dando a luz y todas las condiciones son las apropiadas, no es posible contener la manifestación de esa vida: es una explosión de energía pura, sin límites.

Mientras estás en labor de parto un torrente de emociones exudan a través de ti, tu útero se contrae de tal forma asemejándose a una ola que durante una tormenta golpea una y otra vez la costa. Hasta que la tormenta llega a su fin.

Las mujeres durante el embarazo acogemos en nuestro cuerpo a esa alma la cual residirá en el cuerpo físico en formación de nuestro hijo, siendo nuestro útero el lugar donde se conjugan lo abstracto y lo concreto.

Y cuando llega el momento del parto nos convertimos en la puerta de entrada a este mundo, a esta dimensión material y ocurre el nacimiento.

Las Mujeres Parimos.

El Niño Nace.

Durante el parto, literalmente, tu cuerpo se abre, se expande, se parte y emerge una vida: totalmente nueva, diferente, separada de ti, pero a la vez, esa vida es parte de ti, son dos personas reordenadas, y a partir de ese momento, además de experimentar la vida a través de tu propio ser, también la experimentarás a través de ese otro ser, al cual has dado paso y quién se ha abierto camino a través de tí para entrar a este mundo.

Es la gloriosa colaboración de dos almas,

Trabajando al unísono para lograr un propósito:

Iniciar una vida juntos, conocerse y re-conocerse.

 

PARTO Y NACIMIENTO: LAS DOS CARAS DE UNA MISMA MONEDA. 

El parto es ancestral, abrumadoramente intenso, es el dolor más allá del dolor, el dolor que no es dolor. Es difícil encontrar una palabra que lo describa en toda su magnitud.

El parto es la belleza cruda de la vida, sin adornos, sin aspavientos, sin miramientos superfluos, simplemente es.

El nacimiento es mágico, sublime, extraordinario, magnificente.

Cuando sientes los movimientos de tu bebé en su último esfuerzo por presentarse a este mundo, por iniciar su nueva vida, sabes que estás formando parte de algo más grande que tú, algo que sobrepasa tu existencia.

Todos los días soy testigo de esa manifestación vital observando a mi pequeñito crecer, aprender, experimentar, explorar: él es la vida en todo su esplendor.

 

Y esa noche fuimos tres…

Y esa noche fuimos tres, no estuve sola, estuve acompañada por los mejores compañeros.

El Padre, Apoyo y Fortaleza. 

Hago un inciso especial para mencionar y agradecer a la persona que me acompañó durante esas 6 horas de labor de parto: mi esposo.

Él fue el encargado de documentar fotográficamente los hechos (al principio porque después no hubo tiempo). Él observó aquello que yo no podía observar y fue mi soporte cada vez que una contracción se apoderaba de mí.

El Protagonista Silencioso: Mi Pequeñito. 

Siempre nos enfocamos en la madre. Obviamente, somos la muestra visible de todo un proceso y evidentemente protagonistas incuestionables de la labor de parto. Pero existe un protagonista silencioso: la criatura que está realizando su tránsito para ingresar a este mundo.

A mi hijo también le agradezco. Gracias hijo por tu excelente trabajo, gracias por decidirte a acompañarnos en este viaje, te prometo que juntos recorreremos y aprenderemos en este camino de la vida.

Tú eres Vida,

Yo soy Amor.

Tú enséñame la Vida,

Yo te enseñaré el Amor.


 

Así finaliza esta historia.

Finaliza con un principio, con un inicio, con una nueva vida para tres: padre, madre e hijo.

Para mí, la experiencia de mi parto y del nacimiento de mi hijo ha sido una experiencia trascendental, transformadora, delirantemente dolorosa, abarcadora a todos los aspectos de mi ser, anclada a la expresión más pura de la vida, bella en toda su crudeza y cruda en toda su belleza.

Espero que de esta historia puedas extraer algo que te sirva de guía, de referencia o, simplemente, espero que la hayas disfrutado.

 

¡Gracias por leer!

Abrazos,

Madrevivencias - Firma 2018 - Post


 

¿Y tú, cómo experimentaste tu Parto y el Nacimiento de tu Hijo?

Me encantará conocer como viviste esos momentos, lo que sentiste, lo que experimentaste, cuáles son las palabras y las emociones con las que describirías ese trascendental acontecimiento de tu vida.

 

 

Anuncios

¡Madrevivencias en Madresfera Magazine!

Hola queridas colegas madres y digitales,

En esta ocasión, me place compartir con ustedes la entrevista que me realizaron en el número 15 de Madresfera Magazine (MaMa) en su sección ‘Un Vistazo Fuera’.

Les cuento cómo paso todo.

Hace unas semanas recibí un correo de Adrián Cordellat, editor de Madresfera Magazine y del blog Un Papá en Prácticas, en el cual muy gentilmente me preguntaba si deseaba participar en el próximo número de la revista en la sección titulada ‘Un Vistazo Fuera’ en la que dan a conocer a blogueras de maternidad/paternidad de fuera de España. En esta petición deseaban acercarse de mi mano a Panamá.

Luego del asombro inicial (definitivamente no esperaba ser contactada por esta tan importante comunidad de blogs de padres/madres en castellano) le contesté que estaría encantada de participar.

En la entrevista expreso mis puntos de vista sobre diversos temas acerca de la maternidad, sobre mis vivencias como madre, cómo surgió mi blog y algo más.

¡Este es el resultado!

Madrevivencias-Madresfera-Magazine-01

Me siento emocionada, feliz y honrada de ser parte de esta edición de la revista, y muy agradecida con todo el equipo de Madresfera por haber pensado en mí para esta sección.

En este link pueden acceder a la entrevista completa Madrevivencias en ‘Un Vistazo Fuera’

En especial, expreso mi agradecimiento a Adrián Cordellat por su gran profesionalidad y gentil trato.

Madrevivencias-Madresfera-Magazine-02

Por supuesto, les invito a leer la edición completa, como siempre con contenidos de calidad y en esta edición en particular el dossier central está dedicado al duelo por un hijo y con un especial por el Madresfera Blogger’s Day 2018.

 Gracias, Gracias, Gracias.

 Abrazos,

Madrevivencias - Firma 2018 - Post


Me encantaría que la leyeras y me comentaras que te ha parecido.
Recuerda que podemos encontrarnos en Instagram y  Facebook.

La Historia de mi Parto en Casa y del Nacimiento de mi Hijo (Primera Parte): La Decisión.

Madrevivencias Blog - Historia Parto en Casa - Nacimiento de mi Hijo - Decisión

Con toda certeza este será uno de los relatos más emotivos y significativos que escriba para mi blog. Ya han pasado tres años desde ese trascendental evento de mi vida: el día que me convertí en madre.

Ciertamente, el día que damos a luz y nace nuestro primer hijo es un día que siempre recordaremos. Aún así, mientras escribo esta historia me convierto en una viajera en el tiempo para retornar a esas escenas, presenciarlas desde la claridad de mi presente y extraer con delicadeza la esencia de aquello que sentí y viví durante esos extraordinariamente dolorosos y épicos días.

Este relato se lo dedico a mi Hijo

Ese día el Amor se expandió,

La Luz se abrió camino,

y la Vida se manifestó.

Ese día me convertí en Madre.


Preámbulo

Desde que nació mi hijo, sentarme y dedicar tiempo a escribir la historia de mi parto era una cita pendiente conmigo misma.

Entre la adaptación a mi nuevo rol de madre, las noches de poco dormir y las exigencias diarias de la maternidad es hasta ahora que puedo cumplir con esa cita.

En lo personal, me encanta leer relatos y testimonios de partos. Los leí durante mi embarazo y cuando me encuentro con ellos en este mundo digital de blogs y de madres me gusta dedicar un tiempo para leerlos.

Cada parto es tan único y la vivencia de cada madre es tan particular que siempre descubres algo novedoso que te llega al corazón.

La riqueza de esos testimonios radica en esas enseñanzas que puedes extraer para ti misma y a la vez reconocer en todo momento la grandiosa capacidad que reside en nosotras, las mujeres, para llevar a cabo un evento de tal magnitud.

Para mí, todo parto y toda cesárea poseen una belleza intrínsecamente dolorosa e inherente a su resultado: EL NACIMIENTO DE UNA VIDA.

Pienso que todas las madres merecemos relatar ese evento como muestra de nuestra valentía incuestionable, de nuestro regocijo infinito y de nuestra sublime colaboración con la vida.

Me emociona compartir la historia de mi parto con ustedes. Las animo a sentarse en algún momento a escribir la suya como un testimonio personal de amor y de entrega, en algunos casos de sanación y de perdón, para nosotras y nuestros hijos.

Dicho lo dicho en este preámbulo, esta es la historia de mi parto y de ese es del parto sobre el que puedo escribir y relatar, por tanto, aquí comienza mi historia.

Seguir leyendo…

“Mamá, somos un Equipo” · Los obsequios de la maternidad surgen en momentos inesperados.

Madrevivencias - Mamá somos un equipo

Este es un relato de cómo los obsequios de la maternidad

surgen en los momentos más inesperados.


El inicio de mi 2018 ha sido particularmente intenso.  Formado por una serie de eventos que dado lo corto del año puedo listar perfectamente en orden cronológico:

Todo esto ocurrió en las dos primeras semanas del año.

Una muestra concentrada de lo que es la vida: un cóctel de emociones, de sentimientos y de pruebas de las cuales aprender.


En este post les relataré lo relacionado con mi accidente doméstico.

Lo que quiero destacar del suceso, y deseo compartir con ustedes, es la actitud de mi hijo de 3 años durante el incidente. Un muy significativo momento para nuestra familia.

Seguir leyendo…

Mis Palabras para el 2018 (y lo que surgió de un intercambio entre amigas)

Mis Palabras para este 2018

Todo este tema de las palabras para bautizar el año llegó a mí gracias a un grupo de facebook del cual soy miembro. El grupo es administrado por Paula Lesina, La Desmesurada, una gran persona que he conocido en este mundo 2.0.

Si aún no conoces a Paula, te la recomiendo desmesuradamente. Aprendes mucho con ella, con sus experiencias y sus post son realmente muy instructivos. Siempre está disponible para responder a tus comentarios, ofrecerte sus certeras palabras y, lo que más me gusta, hacerte pensar. Simplemente, la adoro.

En fin, yo pertenezco al grupo desde este año y a finales de año Paula nos animó a  buscar/encontrar nuestra palabra para el nuevo año.

Como amante de las letras y fiel creyente de su valor me fascinó la idea e inmediatamente quise participar. Como me pasa la mayoría de las veces, no logro participar en el calor del momento cuando todos lo hacen, pero no quería perderme la oportunidad de hacerlo y lo estoy haciendo ahora.

Lo he convertido en un post en mi blog porque me parece una hermosa idea, muy interesante y, además, buscar en nuestro interior aquello que anhelamos experimentar, conocer, realizar o ejecutar durante este año y representarlo con una o varias palabras es un ejercicio de introspección muy valioso.

Seguir leyendo…

Blogger Recognition Award

Blogger Recognition Award (1)

¡Hola!

Aquí estoy para hacer reconocimiento a una nominación que he recibido de mi colega bloguera y madre Marián del blog Simplemente Marián, el Blogger Recognition Award.

Es mi primera vez participando en este tipo de nominaciones entre blogueras y ¡estoy encantada!

Seguir leyendo…