Soy una Mamá a los 40 · El Inicio de mi Recorrido en el Camino de la Maternidad

Madrevivencias - Soy una Mamá a los 40

Este es un escrito simbólico y de fundamental importancia en mi vida: el relato de mi experiencia y lo que ha significado para mí convertirme en madre por primera vez en el umbral de mis 40 años.

El hecho de convertirme en madre es el impulso que me ha conducido hasta este instante en el que me encuentro escribiendo estas líneas. Finalmente, plasmando y concretando uno de los grandes anhelos de mi vida: escribir.

Gracias al nacimiento de mi hijo y a mi nuevo rol de mamá, estoy aquí compartiendo mis vivencias y reflexiones con ustedes.

Esas son las maravillosas causalidades con las cuales la vida nos sorprende todos los días.

SOY UNA MAMÁ A LOS 40

El Inicio

brooke-lark-194254

Realmente, mi recorrido en el camino de la maternidad inició “casi” a mis 40 años. Inicié mi embarazo a los 38 años. Tenía 39 años cuando mi hijo nació y cuando él cumplió sus 7 meses de edad, yo cumplí mis 40 años.

Los 40 años, esa edad que se ha convertido en un hito para casi todos los seres humanos, tanto hombres como mujeres. Por alguna razón, cumplir 40 años entraña un cierto detenerte en el camino, un reflexionar sobre los 20 años anteriores de tu vida en los que has vivido tu etapa de adulto.

Ese es el motivo por el cual quizá nos sentimos obligados a hacer ese alto en el camino para realizar una introspección, reflexionar, preguntarnos qué hemos hecho, hacia donde nos dirigimos, cómo nos sentimos hasta ahora con nuestras vidas, si somos felices, si nos hemos realizado personal y profesionalmente, si hemos cumplido con nuestros propósitos establecidos a priori, evaluar si necesitamos hacer cambios o ajustes y… seguir adelante.

ksenia-kudelkina-7104

Y resulta ser que en ese hito de la vida personal, yo alcancé otro indiscutible hito en la vida de toda mujer: me convertí en MADRE.

Seguir leyendo…

Anuncios

“Querido Hijo, deseo que siempre recuerdes lo amado que eres.”

Madrevivencias-Citas-Lo-Amado-que-eres-01

Querido Hijo, deseo que siempre recuerdes lo AMADO que eres.

Deseo que recuerdes todos los besos, todos los abrazos, todas las risas, todas las caricias, todos los juegos, todas las miradas de amor que cruzamos contigo a diario.

Deseo fervientemente que atesores en tu corazón el Amor que tu padre y yo sentimos por ti y que recuerdes siempre que ERES NUESTRO MAYOR TESORO.

Sé que sólo nos entenderás y comprenderás cuando seas padre, cuando un pequeñito o pequeñita llegue a tu Vida, como llegaste tú a la nuestra, y ocupe en tu corazón ese lugar preponderante que sólo los hijos ocupan en el corazón de sus padres. Ese día nos comprenderás.

Deseo que nuestro Amor te acompañe siempre, que sea tu leal compañía en el camino de la vida, tu apoyo y tu fuerza en los momentos difíciles y la sutil alegría de tu alma en los momentos de calma.

Deseo que sientas y experimentes el Amor, que ames y seas amado.

Y el Amor viva siempre en tu corazón.

Te Amamos,

Papá y Mamá.

 

LA CONFIANZA PLENA · Lo que nuestros Hijos aprenden de nuestros Cuidados y de nuestro Amor.

Madrevivencias-Post-La-Confianza-Plena

 

La idea para este escrito la tenía desde hace tiempo. De hecho, desde que mi hijo era un bebé de pocos meses, pero la había reservado en uno de mis compartimentos mentales para escribirla algún día.

¿Cuál fue el detonante, un par de años después, aparte de disponer del espacio en mi agenda de madre, esposa y profesional, para finalmente sentarme y escribir sobre esta idea?

Pues, enterarme de tristes sucesos de la vida que ocurren más cerca de lo que nosotros pensamos: acerca de niños que no reciben atención del padre o de la madre o de ambos. Sobre madres que prefieren colocar su relación efímera con un hombre por encima de la relación y de la responsabilidad hacia sus hijos (ni siquiera hablemos de amor) y sobre padres ausentes que no son referentes de ningún tipo en la vida de esos hijos.

Al escuchar esas historias se despliega ante mis ojos un paisaje nublado y gris habitado por seres de almas heridas. Esas heridas infligidas en la infancia son las más profundas, las más dolorosas y las que se llevan a cuestas la mayor parte de la vida.  Con el tiempo quizá cicatricen. Pero es seguro que esos individuos tendrán que dedicar años de introspección, autodeterminación, fuerza de voluntad e inclusive muchas horas de terapias para reconocer esas heridas, aceptarlas y, con suerte, sanarlas… si así lo desean.

En este contexto de seres de almas heridas, de dolor y de víctimas… ¿por qué hablo de Confianza Plena?

¿Cómo surgió el concepto de ‘Confianza Plena’?

Este concepto surgió en mi mente un día que estaba con mi bebé quien tendría aproximadamente 6 meses de edad. Recuerdo que lo había acostado en la cama. Recién lo había bañado, lo había secado, le había puesto su loción y empezaba a vestirlo con la ropa que le había escogido para ese momento. Ropa que también había comprado para él.  En ese momento, lo vi tan frágil e indefenso y yo sabía que si no preparaba su baño, lo bañaba, lo vestía, lo alimentaba, él no tenía opción de hacerlo por su cuenta.

Por supuesto, esto es una condición natural de los seres humanos. Todos sabemos que los recién nacidos no son capaces de valerse por sí mismos, pero en ese instante comprendí y experimenté a un nivel muy profundo la magnitud de su indefensión, de su extrema vulnerabilidad y de su absoluta dependencia de mí. Y, a la vez, se renovó en mi consciencia la suprema importancia y la crucial responsabilidad de mi rol como madre.

Lo cierto es que nuestros hijos durante esa etapa de absoluta dependencia siendo bebés, en las subsecuentes etapas cuando son niños pequeños y por un período importante de sus vidas son dependientes en mayor o menor medida de nosotros, sus padres, exponiéndonos al concepto que he denominado ‘La Confianza Plena’.

Desde mi punto de vista, ellos sólo empiezan a confiar conscientemente en nosotros con el transcurrir del tiempo, cuando empiezan a reconocernos como sus padres o, de una manera más realista, como sus cuidadores principales. Luego, nos reconocerán como sus padres y comprenderán el significado y la importancia de nuestra relación con ellos.

Pero antes de ese confiar consciente, existe un confiar inconsciente, automático: ellos DEBEN confiar en nosotros porque de otra forma no podrían sobrevivir. No tienen alternativa.

Por lo que es evidente que al satisfacer las necesidades de nuestros hijos les estamos enseñando a CONFIAR. Y no sólo a confiar a secas sino a CONFIAR PLENAMENTE.

A medida que crecen, los cuidados que les ofrecemos, el tiempo que les dedicamos y el amor que reciben de nuestra parte siembra en ellos la semilla de la confianza. Les otorga la certeza de que existen seres en los cuales pueden confiar, seres que los cuidan, los protegen y los aman. Posteriormente, esa confianza se transformará en el respaldo y la seguridad que les permitirá y los animará a explorar el mundo.

¿Y las Almas Heridas?

Probablemente, esto que menciono no sea una cuestión que ocupe nuestros pensamientos frecuentemente porque lo natural al convertirnos en madres y padres es hacernos cargo de nuestros hijos: los cuidamos, los protegemos y los atendemos amorosamente.  Al menos, eso es lo que decido creer que hacen la mayoría de los padres y madres del mundo, pero… ¿y cuando ocurre lo contrario? ¿Qué ocurre cuando aquellos que estaban supuestos a amarte, cuidarte y protegerte no honraron esa confianza y no cumplieron con su deber de padres?

En pocas palabras, cuando los adultos supuestos a cuidarte y amarte, no lo hicieron, bajo esas condiciones ¿qué pasa con esos niños? ¿Son capaces de confiar nuevamente?

Cuando reflexiono sobre el tema, aparte de sentir una profunda tristeza, comprendo a esos individuos cuya confianza en aquellos que estaban supuestos y obligados a cuidarlos responsablemente  se ha visto destrozada, una confianza que no ha sido honrada y no se ha concretado.

Desde esa experiencia ¿cómo puedes confiar en otras personas? Si tus referentes fundamentales han sido los primeros en traicionar tus expectativas de confianza, llevando al traste tu seguridad y ese derecho y deseo de sentirte protegido durante la etapa más vulnerable de tu vida.

Por tanto, bajo ninguna circunstancia es aceptable cuando en esa tierna etapa de la vida esa confianza es traicionada provocando que se desfigure, se quiebre y se haga añicos. De esta manera, arriesgando el adecuado desarrollo de una vida.

Me entristezco cuando leo o escucho sobre padres y madres que no cuidan o se desentienden de sus hijos y sin hablar de aquellos que son abandonados, maltratados o abusados.

¿Es posible la sanación?

Se requiere de mucho tiempo, de ACCIONES más que de pensamientos, y de grandes dosis de AMOR para restaurar esa confianza malherida o destruida.

No entraré por los derroteros de las circunstancias de esos padres y madres las cuales provocaron que actúen de esa forma con sus hijos. En la mayoría de las veces ellos tampoco fueron amados o no recibieron el cuidado que esperaban de sus padres.

Creo que aprendemos a ser padres por nuestros padres. Las lecciones esenciales y los cimientos de nuestra paternidad/maternidad provienen de lo que hemos experimentado como hijos y gracias al ejemplo que nuestros padres nos han brindado, por ende, si tus padres no han sido responsables o amorosos contigo, quizá tú no lo seas o te cueste hacerlo con los tuyos.

Claro, siempre he sido de la idea de que las circunstancias pasadas no son una condena para el resto de tu vida. Muchos hombres y mujeres superaron esas situaciones dolorosas o traumáticas, convirtieron esas circunstancias en aquello que no deseaban replicar en sus vidas, decidieron que con sus hijos sería diferente y son excelentes padres y madres. Y también puede ocurrir lo contrario. Hay de todo en nuestro mundo.

Lo que los Cuidados y el Amor Enseñan

La CONFIANZA PLENA es lo que nuestros hijos aprenden gracias a nuestros cuidados.  Es una derivación natural de nuestro amor de padres. Ellos CONFÍAN PLENAMENTE en nosotros y como padres nos corresponde, y considero que es nuestro deber primordial, honrar esa confianza que la vida nos ha obsequiado con la presencia de nuestros hijos.

Sé que las almas heridas existen y habitan en este mundo. También sé que existen almas que han experimentado el amor desde su nacimiento e incluso desde su concepción.

Procuremos que esas almas heridas encuentren su sanación y dotemos al mundo de seres humanos con almas provistas de cuidados y de AMOR.

Es el mejor punto de partida que le podemos obsequiar a nuestros hijos.

 

¡Gracias por leerme!

Abrazos,

Madrevivencias - Firma 2018 - Post


 

¿Qué opinas de mi reflexión? ¿Es posible sanar las heridas del alma? ¿Nuestros cuidados y nuestro amor les enseñan a nuestros hijos a confiar en los demás y en la vida?

Como siempre, estaré ENCANTADA de saber de tí y recibir tus comentarios.

Nos vemos en Instagram y Facebook

SER MADRE NO ES FÁCIL · Situaciones Difíciles, Expectativas y Realidades de mi Maternidad

Madrevivencias-Post-Ser-Madre-No-Es-Facil-Expectativa-Realidad-Maternidad

¡Hola, bienvenida a mi blog! Aprovecho la oportunidad para darte las gracias y transmitirte lo mucho que valoro que dediques un espacio de tu tiempo a leer mis vivencias.

En esta ocasión, escribo sobre un tema que me parece nos es común a todas las madres siendo algo que seguramente todas hemos experimentado y que, en algún momento de nuestro día a día, hemos pensado: ser madres no es fácil.

Pues sí, resulta ser que un buen día nos convertimos en madres y nuestra vida cambia por completo. Una abrupta e intensa mezcolanza de pensamientos y sentimientos se apoderan de nosotras como una rotunda confirmación de los efectos que este acontecimiento ocasiona en nuestras vidas.

Aparte del volcán emocional que se encuentra desarrollándose en nuestro interior, ese nuevo mundo de la maternidad que empezamos a vivenciar es el origen de múltiples y novedosas experiencias. Probablemente, creíamos estar preparadas para enfrentar muchas de esas experiencias y es posible que para algunas estuviésemos parcialmente preparadas.

Lo cierto es que una cosa es la teoría y otra la práctica, y seguramente para ciertas situaciones no nos encontrábamos tan preparadas o listas cómo pensábamos.

Y tarde o temprano varias de las ideas preconcebidas que albergábamos sobre la maternidad se difuminan en el lienzo de la realidad.

Puede ser que la aplicación de estas ideas no resultase tan fácil como pensábamos o no se llevan a cabo acorde a nuestras más altas expectativas. Entonces, llega el momento en el cual sentimos la necesidad de replantearnos esas ideas y decidir si seguimos un nuevo rumbo en nuestro camino como madres.

Todo lo anterior aunado a las exigencias propias de la maternidad (la atención total a nuestro bebé, las escasas horas de sueño, los múltiples temas por decidir, entre otros) es lo que en un momento dado nos hace darnos cuenta que SER MADRES NO ES FÁCIL.

Desde mi vivencia de madre reciente de un pequeño niño de 3 años, en este post comparto con ustedes 8 situaciones gracias a las cuales me di cuenta que ser mamá no es fácil.

Seguir leyendo…

Sobre Educar a Mi Hijo en Valores… y unos Codazos en el Cine

Madrevivencias-Educar-En-Valores

Hace unos meses fui al cine con mi esposo a ver ‘Avengers: Infinity War’, lo cual constituyó un doble milagro: primero, por la salida en sí, y segundo, por la proeza de ver una película en su semana de estreno. El doble milagro se lo agradecemos a los abuelos que se quedaron cuidando a nuestro pequeñito.

Como una anécdota paralela al tema central del post les contaré que, cansada del día, me debatía en uno de los eternos dilemas de las madres: ¿ir al cine o descansar aprovechando que mi hijo se había dormido temprano? Finalmente, con el sueño a cuestas, decidí salir, distraerme un rato y, por una vez en mucho tiempo, estar actualizada en términos cinematográficos.

Confieso que me sentía muy a la expectativa con la película porque hasta ese momento todos los comentarios eran buenos y había logrado llegar sin alerta de spoiler.  Seguramente, a estas alturas la mayoría de aquellos que lean este post habrá tenido la oportunidad de verla y lo único que cautamente comentaré (para no estropearle la experiencia a los que no la han visto) es que el final es totalmente inesperado.

Pero, en fin, este no es un post sobre la película sino un post sobre educar a mi hijo en valores y como se relaciona esto con unos codazos que recibí ese día en el cine.

Seguir leyendo…

Sentir que pertenecemos a una Comunidad · Blogger Recognition Award 2018

Madrevivencias-Blogger-Recognition-Award-2018

¡Hola, estoy de vuelta!

Después de un par de meses de no publicar, he regresado gracias a una bonita noticia: Andrea del blog Palabra de Mamá ha nominado a mi muy querido proyecto digital, es decir, a Madrevivencias, al Blogger Recognition Award.

Me sorprende y emociona recibir esta nominación. Le agradezco a Andrea por la gentileza de nombrarme e incluirme en su lista junto a maravillosas blogueras. Les invito a conocer su blog, se nota que está escrito desde el alma.

¿Cómo surgió Madrevivencias?

Mi blog surgió de un anhelo que se encontraba latente en mi alma desde que era una niña pequeña: escribir.  Postergué ese deseo por muchos años, hasta que me convertí en madre.  Con mi nuevo rol de mamá desarrollándose y en mi proceso de adaptación a la maternidad la necesidad de escribir se acentuó. Y llegó el momento en que decidí plasmar mi deseo y convertirlo en realidad. Deseaba contar, relatar, compartir todo aquello que estaba viviendo como una madre primeriza, mis reflexiones, pensamientos, experiencias, ideas prácticas y, en especial, expresar en palabras todo ese amor que se desbordaba de mi alma cada vez que contemplaba a mi pequeñito.

Por otro lado, también leí (y leo) muchos blogs de maternidad y de otros temas, escritos por mujeres y madres, y leer las experiencias que esas madres compartían me ayudó en determinadas circunstancias, me sentí acompañada en momentos difíciles, aprendí  tips para la vida diaria con mi bebé y pensé que mis historias quizá podían ser de utilidad, de compañía y de consuelo a otras mamás.

Seguir leyendo…

La Historia de mi Parto en Casa y del Nacimiento de mi Hijo (Segunda Parte): La Labor de Parto, Sensaciones y Sentimientos

Madrevivencias-Historia-Parto-En-Casa-Nacimiento-Hijo-Labor-de-Parto

Hola,

Recibe una grata bienvenida a mi blog y mi sincero agradecimiento por dedicar parte de tu valioso tiempo a leer mis vivencias. Es un gesto que aprecio enormemente.

Este post es la segunda parte de la Historia de mi Parto en Casa y del Nacimiento de mi Hijo. Si aún no has leído la primera parte, te invito a hacerlo aquí: La Historia de mi Parto en Casa y del Nacimiento de mi Hijo (Primera Parte): La Decisión.

En esta segunda parte te contaré como experimenté mi labor de parto y describiré la miríada de sensaciones y sentimientos que me acompañaron durante todo el proceso.

¡Empecemos!


EL PARTO EXPERIMENTADO DESDE DOS DIMENSIONES 

Mi Parto lo experimenté desde dos dimensiones:

  • Desde la Dimensión Física, durante todo el proceso de la labor de parto, contundente y rotundamente en todo mi cuerpo teniendo como epicentro un útero listo y dispuesto a entregar una vida.
  • Desde la Dimensión Sutil, esa otra dimensión, la no física, aquella en la que se sitúan nuestras emociones y sentimientos, marcada por simbolismos y pletórica de significados.

LA DIMENSIÓN FÍSICA: La Labor de Parto. 

Inicia como una suave llovizna,

Y culmina en una fuerte tempestad.

Para explicar las etapas de la labor de parto utilizaré como referencia la descripción que hace de las mismas Ina May Gaskin en su libro ‘Ina May’s Guide to Childbirth’ (‘Guía para el Parto de Ina May’), al que he hecho referencia en mi post anterior.

De esta manera define Ina May las etapas de la labor de parto:

  • Primera Etapa: aquella en la cual el cuello del útero se dilata.
  • Segunda Etapa: una vez que el cuello del útero se ha dilatado completamente, una combinación de contracciones uterinas y la presión de los músculos abdominales empujan al bebé fuera del cuerpo de la madre. Esta fase dura hasta que nace el bebé.
  • Tercera Etapa: la que ocurre desde el nacimiento del bebé hasta la expulsión de la placenta.
  • Cuarta Etapa: el posparto.

En este post te contaré como viví la primera, segunda y tercera etapa de la labor de parto.

El posparto merece ser contado en una nota aparte.

Seguir leyendo…